Protección del suelo y riberas forestales
Estrategia de referencia · Sin puntuaciónConserva la cubierta del suelo y las franjas de vegetación junto al agua, evitando erosión, compactación y arrastre de sedimentos.

Cómo funciona
La hojarasca y las raíces protegen el suelo. Las riberas vegetadas ayudan a mantener hábitat y calidad del agua; la planificación de caminos y trabajos evita concentrar escorrentías y daños.
Cuándo tiene sentido
- Hay arroyos, humedales, laderas o suelos vulnerables a la maquinaria.
- Se preparan aprovechamientos, accesos o restauraciones forestales.
Cómo aplicarla
- 1
Cartografiar cauces, pendientes y suelos sensibles; delimitar las franjas de protección según el lugar y los requisitos aplicables.
- 2
Mantener vegetación ribereña y cubierta del suelo; excluir maquinaria y acopios de las zonas sensibles.
- 3
Concentrar el tráfico en vías planificadas, evitar trabajos con suelo saturado y corregir drenajes que erosionan.
- 4
Inspeccionar surcos, sedimentos y estabilidad de las orillas después de lluvias intensas.
Beneficios potenciales
Menos erosión y compactación evitables.
Mejor protección de cauces y hábitats ribereños.
Limitaciones y precauciones
- No hay una anchura universal de protección válida para todos los cauces.
- Más árboles no garantizan más agua disponible: valorar consumo de agua, clima y balance de cuenca.
- Adaptar la intervención a las condiciones del monte, con asesoramiento forestal y acuerdo de propietarios y usuarios.



